Reavivar la curiosidad de los estudiantes a distancia

La principal preocupación de los educadores sobre el aprendizaje a distancia es la dificultar para que los estudiantes logren y mantengan la motivación y la curiosidad.

La falta de motivación es perfectamente comprensible dada la gravedad de la pandemia, las dificultades financieras y las deficiencias de las plataformas de videoconferencia. Pero eso no significa necesariamente que los profesores no puedan dar prioridad a la motivación y la curiosidad.

Esto es algo que ya estaban sufriendo antes de la pandemia, debido principalmente a la forma en que se evalúa el aprendizaje de los estudiantes.

Los educadores virtuales están experimentando formas de captar el interés de los estudiantes, usando las redes sociales e incluso los stickers. Pero también han encontrado otras formas de avivar la curiosidad y la motivación.

Reavivar la curiosidad de los estudiantes a distancia

¿Cómo funciona la curiosidad y cómo podemos despertarla?

Según los especialistas, la curiosidad es un impulso como el hambre o la sed. Es algo que nos permite dirigir nuestra atención y nuestros recursos cognitivos hacia oportunidades de aprendizaje. Por ejemplo, nadie se vuelve un cerrajero, especialmente si hablamos de los de Cerrajeros El Raval, sino tiene curiosidad al respecto y motivación para estudiarlo.

La curiosidad no es como un conjunto de habilidades que puedan ser enseñadas, porque ésta existe en todos y cada uno de nosotros.

La curiosidad necesita las condiciones adecuadas y el estímulo, así que en lugar de centrarse en cómo crear más jóvenes curiosos, los educadores pueden concentrarse en desarrollar oportunidades para que los estudiantes sean curiosos.

La forma en que se evalúa logra que la mayoría de los estudiantes se preocupen por la respuesta correcta. Pero así no funcionan los problemas en la vida.

Los expertos recomiendan abrazar la ambigüedad, con preguntas con respuestas abiertas para que los estudiantes puedan tener el espacio para luchar con sus suposiciones sobre el mundo y hacer sus propias predicciones. 

El reto de la educación a distancia

El aprendizaje social y emocional es fundamental para nutrir a los alumnos conectados, y esto se puede lograr al permitir e incentivar la interacción antes de recibir la información. Esto se puede lograr al comienzo de una clase al tener espacio para que los niños hablen entre ellos y con el maestro.

Esto puede ser a través de una pregunta para romper el hielo como “¿Cuál es la combinación de alimentos más extraña que has probado que sabe bien?”. No hay una respuesta correcta acá, y todos pueden aportar a una discusión que los vinculará socialmente.

Los maestros también pueden asegurarse de que los estudiantes tengan la oportunidad de involucrarse entre sí durante la sesión de clase a través de discusiones o colaboraciones en pequeños grupos.

También pueden hacer un chequeo al final de la clase completando una tarea o respondiendo una pregunta que cierre la actividad.

Las conexiones con los compañeros y los profesores crean una sensación de seguridad y potenciación para los estudiantes, abriéndoles paso para que hagan preguntas y expresen su curiosidad sin miedo o vergüenza.

Una oportunidad para mejorar el proceso de aprendizaje

En cierto modo, la educación a distancia ha allanado el camino para que los estudiantes tengan experiencias escolares más positivas. Muchos niños tienen la posibilidad de dormir más, y se han liberado de la ansiedad que para muchos causaban las aulas.

En el mejor de los casos, los estudiantes están demostrando que son capaces de prosperar y aprender en una variedad de condiciones.  El mayor reto se plantea al nivel de los educadores, que comienzan a generar estrategias para ponerse a la altura del reto.

Teniendo en cuenta los esfuerzos de los educadores, hay algunos cambios sutiles que podrían provocar un cambio positivo en el aula virtual.

Capacitar a los estudiantes para que sientan que tienen autoridad sobre su plan de estudios puede ser tan simple como ofrecer algunas opciones en las tareas y actividades del aula o pedir retroalimentación sobre lo que está funcionando.

Estas pequeñas acciones pueden tener un gran efecto en si los estudiantes se sienten como si fueran los conductores de su propio aprendizaje. Los estudiantes se sienten más motivados y comprometidos cuando tienen más control sobre lo que está pasando.

Aunque no es una sorpresa, es un recordatorio que debemos tener presente en nuestro actual panorama educativo.

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